LAS MIL Y UNA

«Y aquella noche fue para los dos hermanos y las dos hermanas la continuación de las mil y una noches por la alegría, la felicidad, y la pureza» Las mil y una noches. Anónimo

Muy pocas películas están dispuestas a correr riesgos y hablar sobre el miedo a crecer cuando se adolece. Abordar la juventud, el género y la pobreza, especialmente cuando las elecciones son disidentes, es un gran desafío que solo se puede alcanzar con sensibilidad y respeto.

Clarisa Navas[i] , de 31 años, es la guionista y directora de la película «Las mil y una» (2020), filmada en Corrientes inauguro la prestigiosa sección Panorama en el festival internacional de cine de Berlín, y tuvo un destacado paso posterior por Lima, San Sebastián, Mar del Plata, Valdivia, Jeonju en Corea del Sur, Toulouse y Guadalajara. Cosechando distintos premios.

En palabras de su directora «Las mil y una» crea un abanico de significados que podemos explorar e imaginar: el libro «Las mil y una noches», un lugar donde te pasan o te hacen las mil y una, o quizás el barrio (Las mil) y Clarisa (una) en su perspectiva feminista.

Filmada en Las Mil Viviendas, un modesto barrio construido bajo la dictadura en la década de 1970 donde luego vivió y creció la directora correntina, que, inspirada en su adolescencia, plantea interrogantes como el estigma y la discriminación asociados a la diversidad de género. Estas escenas fueron rodadas en casas, el club, las calles y con las personas que viven allí. La película desarrolla la trama narrativa no silenciando el espacio, sino recuperando los sonidos del vecindario haciendo telón de fondo, algunos de ellos son las cumbias, los perros ladrando, una patrulla persiguiendo motocicletas, caballos por todas partes, pero también en medio de tanto alboroto hay silencio.

En este lugar, un grupo de jóvenes en busca de su identidad sexual, en una época de fecundidad ya la vez de opresión como la adolescencia, sienten la irrupción de un deseo disidente les hace creer que la sociedad lxs castigará.

La familia, sin comprensión teórica, acompaña desde el amor, pero en el afuera las cosas se vuelven difíciles y peligrosas. La juventud protagoniza, los adultos, casi fuera de la pantalla, representan una energía diferente y valores distintos.

Todo sucede en el laberinto de la propia comunidad, siendo una metáfora del momento existencial que viven. En un ambiente particularmente patriarcal, y cuando se vive en condiciones de hacinamiento y escasez de recursos, una sexualidad disidente solo puede existir en la clandestinidad, en los recovecos que se encuentran en los pasillos. En el interior de los hogares, con poco espacio, la cama es un lugar de encuentro de lxs jóvenes para charlas afectivas y revelaciones.

En la calle es diferente, el cuerpo porta una entidad y expresa la existencia en el movimiento, en el deseo, en la sexualidad. Lxs adolescentes que se mueven, corren, hablan, bajan escaleras y descansan libremente nos hacen pensar en su felicidad y en su autonomía. Sin embargo, allanar el camino para el despertar sexual en un ambiente hostil, dispuesto a jugarles las mil y una, revela una profunda indefensión y desamparo que se manifiesta en diversas formas de abuso y violencia.

Los personajes resisten desde el amor, se podría decir una resistencia queer barrial en un entorno de masculinidades violentas, creando espontáneamente su propio pequeño mundo. Son demasiado buenxs, demasiado sensibles y frágiles para el mundo en el que viven. Se cuidan, albergan, abrazan y protegen mutuamente. En esa casa desordenada y caótica el amor brota por sí mismo; afuera reinan las tentaciones y el riesgo. Cuando salen de su pequeño mundo, se enfrentan a las amenazas y los miedos que moldean la forma de percibir y existir como minoría, y deben resistir con pequeños gestos de cuidado. La protagonista se refugia en el deporte como una salida y también un marco que le permite crear y creer en algo más para su vida.

El acceso a la salud es una falta sistemática en estos barrios marginados. La película introduce el tema de las enfermedades de transmisión sexual, el VIH como el castigo si se rompe una regla y ¿qué hace una persona cuando se cuestiona su estilo de vida?

Con los deseos de lxs adolescentes propagándose rápidamente, los rumores empujan a otrxs a expresar sus opiniones e interfieren en sus vidas con objeciones que les impiden seguir adelante. La presencia de chismes arraigados en las vicisitudes de la vida cotidiana amenaza cualquier estilo de vida que se corra de la norma, las bromas o palabras igualmente corrosivas y espesas que condenan la vida.

Lo que más conmueve son los lazos de amor y hermandad, en situaciones en las que todo va en contra logran entramar redes de apoyo que lxs sostienen y protegen.

Navas lanza una mirada que nos desafía, cuestionando los límites del deseo, hasta cuestionar conceptos tan indiscutibles como la salud, la libertad de elegir qué hacer con la propia vida y con el cuerpo. Y lo que se debe hacer no tiene límites, o sí, uno solo: no hacerse daño unxs a otrxs.

Ya sea que la historia sea sobre el amor entre dos chicas, la homosexualidad u otros personajes que eligen vestirse como mujeres, esto no convierte a la película en una película sobre LGBTIQ+, sino en parte de la trama. Las mil y una es más que eso, ciertamente involucra con naturalidad la cuestión de la identidad de género, pero es una película libre en sí misma, que critica, aunque no lo parezca, todas las formas de opresión. Contiene un mensaje político poderoso e innegable.

Las mil y una es también una historia de amor, del primer amor, pero también de amistad y comunidad. Una historia de amor singular, al igual que el universo que describe. Una película valiosa, potente y lograda. No podemos dejar de decir que la sensibilidad, sutileza y empatía que posee la talentosa Clarisa Navas, la convierten en una película sublime y esencial.

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[i] Clarisa Navas es una directora y guionista argentina, nacida el 10 de octubre de 1989, en Corrientes, Argentina. Egresada como licenciada en Artes Audiovisuales de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) de Buenos Aires, Navas empezó su trayectoria profesional como gerente de producción de la miniserie «La riña (2013) y utilizó sus experiencias, habiendo vivido en un barrio marginal de su país, para su debut en largometrajes con la cinta «Hoy partido a las 3» (2017), que además escribió. Ha trabajado como guionista y directora de series documentales y, recientemente, obtuvo reconocimientos internacionales por su segundo largometraje, la cinta «Las Mil y Una» (2020), donde también explora la vida en su barrio de Corrientes. Además de su carrera como cineasta, Clarisa también es docente en la escuela de cine ENERC y en la Universidad Nacional de Nordeste (UNNE).

Tráiler "Las mil y una"

Casa de América. Entrevista a la directora de la película "Las mil y una"

Mónica Flippini

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