ESCENAS DE VERANEO | 1

Escena I.

Cuando Ludovico llegó a la casa que alquilaron para vacacionar, hacía algunas horas que el Tenso y su hermano ya estaban allí. Al empezar a bajar los bártulos del auto, Ludovico vio que el Tenso y su hermano encaraban camino a la playa con una reposera y una sombrilla, llevando sus respectivas sungas como únicas prendas de vestir. Los dos estaban arriba de los 40, pero andaban muy bien físicamente. El hermano estaba delgado y marcado, mucho más de lo que aparentaba al estar vestido con sus remeras sueltas.

Ludovico se acomoda en la pieza que le toca, y parte a la playa que se encuentra apenas una cuadra hacia abajo, desde el complejo de casas donde está la que alquilaron. Ya en la arena, halla las cosas del Tenso y de su hermano, pero no los ve a ellos. Se echa sobre una esterilla y los observa venir, a la hora, transpiradísimos, trotando hasta donde estaba él.

El Tenso tiene un color de piel amiga del sol, no como Ludovico que indefectiblemente se quema, se pone rojo y sufre los primeros días de todas sus vacaciones. El Tenso no.

Es casi una visión fílmica la escena de la llegada de los hermanos. Ludovico los piensa en cámara lenta, los ve acercarse un poco sobre el agua que acaricia sus pies, los ve meter las patas, chapotear casi jugando con la espuma. Ve cómo la luz solar se comba en sus pectorales fornidos y cómo corren zigzagueantes gotitas de sudor sobre sus abdominales trabajados.

El hermano, se pone a hacer ejercicios de entrenamiento funcional. Ludovico imagina nombres a cada uno de los ejercicios que le ve hacer. El hermano del Tenso sigue transpirando y es mirado prácticamente como un héroe por toda la porción de gente que lo rodea. Los nombres con los que Ludovico bautiza a los ejercicios son: el indeciso (en tabla y mirando hacia abajo, se apoya de cada brazo y acompasadamente, palmas y antebrazos en la arena), la primer clase de teatro (con los pies juntos y el cuerpo de manera lateral, apoyando su peso en la mano extendida más cercana al piso, se dibuja con el otro brazo un recorrido que va desde la extensión en el aire a encogerse hasta la tetilla más cercana a la arena), el gomaso (misma posición que el indeciso, pero ahora con los brazos extendidos y llevando cada vez, sus rodillas flexionadas hacia arriba y a su lado opuesto), entre otros.

El hermano del Tenso queda exhausto, y dice que a la noche puede chupar alcohol sin culpa. Respira agitadamente y en cada exhalación se encorva, como mirando el piso, para reincorporarse y mirar luego hacia adelante en cada inhalación, ingiriendo un aire que viene con partículas de arena.

Al día siguiente y tempranito, para que no los cocine tanto el sol, los tres amigos se van a otra playa con mayor extensión entre la costa del mar y la zona de arbustos que separan al arenal de la calle costanera. La habían descubierto los hermanos, en la corrida del día anterior.

Al mediodía se comen unas rabas en un parador y se toman unos tubos de cerveza. Después del almuerzo, Ludovico se vuelve a la casa a echarse una siesta. Sus amigos se quedan en la playa.

Hay un tipo, unos metros agua adentro de la costa, que hace señas. Está con tres chiquitos. El Tenso y el hermano lo ven moviendo sus brazos desde el agua. El Tenso se larga a correr hacia el mar y detrás, va su hermano. Saltan las olas pequeñas. Parece una escena de Baywatch y ellos, Mitch Buchannon y Matt Brody, pero en sungas. El ceño fruncido y los músculos tensos. Atrás corre el guardavidas, que parece borracho.

El Tenso se da un chapuzón de cabeza, con los brazos en v y pasa por encima de una ola. El hermano hace lo suyo. En ese instante se pierden el uno al otro. El Tenso se dirige hacia las señas del tipo y manotea a una de las criaturas, que lloraba mientras lo agarraba fuerte. Y es justo allí cuando el Tenso gira su cabeza y ve a su hermano haciendo señas también. El hermano araña la arena con sus pies, saca la cabeza y un olaso lo vuelve a sumergir. Pierde la orientación, mira a la arena, da dos brazadas y otro golpe de ola en retorno lo sumerge y lo tira dos metros hacia adentro. El oleaje hacia la costa y su retroceso, lo tienen como adentro de una licuadora.

A un instante de la desesperación, ve pasar un salvavidas redondo y anaranjado, con un par de gente agarrada. Lo manotea. No sabe de donde salió ese salvavidas, que ahora se parece a esos trencitos que llevan niños, pero por el agua. Lo tira, en cinchada, un grupo de gente desde la arena de la costa, mientras el guardavidas, desde el agua, grita queriéndosela dar de motivador del grupo.

Ya fuera del agua, el hermano del Tenso está en una reposera de plástico, tirado, musculosamente exhausto, al lado de una señora obesa con malla enteriza, que resulta ser la abuela de las criaturas. A los dos se les subió la presión.

Lirio Rocha

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