10 | ESTANILASQUI

El profesor Antognoli recibió la visita en el “Centro de Estudios La Dormida” de un periodista santafecino interesado en el “Teatro de Antognoli”.

Antognoli. — El nuestro era un teatro que en ese tiempo se lo llamaba vocacional, o amateur, en Brasil le dicen Teatro Amador…

Periodista. — Sí, pero tengo entendido que en su Compañía Teatral actuaba “José Pepe Cadile”, el clown cara blanca y actor que…

Antognoli. — Sí, el gran Pepe, fuimos muy amigos, sí, un milagro haberlo tenido en el elenco, pasó que Pepe, cuando deja el Circo, se queda a vivir en este barrio, y nosotros en esa época teníamos mucho éxito, y cuando se incorporó Pepe ni le cuento, pero el único profesional era él, por eso le digo que todos éramos vocacionales, y fíjese la grandeza de Pepe, en las obras él hacía los coprotagónicos, dejó que yo siguiera con los protagónicos. ¡La humildad de los grandes!…

Periodista. — ¿Usted actuó en las obras de teatro que se hacían en los Circos?

Antognoli. — No, no, yo siempre actué en clubes, mire lo que son las cosas, ahora que usted me hace esa pregunta me doy cuenta de que Pepe y yo nunca actuamos en un teatro, él en circo y yo en clubes.

Periodista. — Claro, seguramente fueron marginados por un sistema cultural dependiente progresista liberal…

Antognoli. — ¡No! ¡Ma qué marginados! No, yo te digo que no actuamos en teatros teatros, pero los clubes, todos, tenían escenario, y ni te digo las Sociedades Españolas y las Italianas, ¡Se llenaba nene, se llenaba!

Periodista. — Respecto al repertorio, ¿Preferían el drama o la comedia?

Antognoli. — ¿El público o nosotros?

Periodista. — Ustedes, y el público también…Ya que está.

Antognoli. — Yo me desenvolvía mejor en las comedias, considero que tengo vis cómica, y Pepe era un actor dramático de la puta madre, nunca vi algo igual. Ahora, ¿El público? Depende… Depende de no sé qué cosa, pero nosotros nos damos cuenta en seguida si un pueblo está más para la comedia o para el drama, y le acomodamos el repertorio…

Periodista. — Juan Moreira, Hormiga Negra…

Antognoli. — Sí, sí, por supuesto, esas obras, siempre, pero también hacíamos “El Facón de Pastor Luna” “Se necesita un hombre con cara de infeliz” “Mi suegra está loca loca”, “El beso mortal”, ahí tenés un drama por excelencia, en El beso mortal, el protagonista es un sifilítico que aparece con máscara porque tiene el rostro deformado y una chica se enamora de él y en la escena final le saca la máscara, ahí la platea se impresionaba mucho, y terminaba con la chica besando al tipo. Y cuando en un pueblo veíamos que se inclinaban más por la comedia o por el drama, cambiábamos los títulos, si preferían las comedias, a “Los Cardales”, que es una obra dramática, la anunciábamos: “Fortunato Vizcacha el terror de las muchachas”, me acuerdo que en “Ranchos” les gustaba más las dramáticas, entonces a “Se casa el tonto Ramón”, que era cómica, la anunciamos como “La angustia de un padre”. Y así…

Periodista. — Respecto a la preparación actoral ¿se basaban en algún método?

Antognoli. — ¿Para actuar en una obra dice usted?

Periodista. — Sí…

Antognoli. — Mirá, en nuestras obras, si tenían seis personajes, cuatro tiraban textos y la obra la sostenían los otros dos que sabían actuar, era así, no todos pueden ser artistas y tampoco hay método, el método o la técnica el artista lo adquiere después de hacer quinientas funciones, pero tiene que ser un artista, o alguien muy comprometido con su labor, un imbécil puede hacer dos mil funciones, pero nunca va a adquirir la técnica ni sabrá por qué hace lo que hace. O sea, el método viene después, y es diferente para cada actor, el método de uno no le sirve al otro, eso de las escuelas de actuación es puro verso, como negocito es bueno, eso sí. Una vez, un actor, envidioso porque lo aplaudían más al Pepe, le propuso intercambiar los personajes en una función, Pepe, siempre generoso, se lo permitió, resultado, lo volvieron a aplaudir más al Pepe ¿Te das cuenta lo que te digo? Hace un rato dijiste algo sobre un… sistema… de progreso…de la cultura libre…algo así. ¿De qué trata ese sistema?

Periodista. — Ah, sí, no, le decía sobre el sistema cultural dependiente….

(El periodista se entusiasmó con su comentario, fueron casi diez minutos de parloteo que iba del papel de la burguesía en no sabemos qué cosa al papel del imperialismo, al papel del teatro independiente y su antiperonismo congénito, y a todos los papeles habidos y por haber.

Cuando terminó se dio cuenta de que el profesor Antognoli roncaba)

—¡Ni se le ocurra despertarlo! —intervino Don Quintillo e invitó al periodista a que se retirara, saludándolo cordialmente.

CONTINUARÁ...

INTEGRANTES DEL CENTRO DE ESTUDIOS LA DORMIDA

Don Quintillo, conductor político y social del arroyo para acá.
El Doctor Isea, doctor de todas las disciplinas habidas y por haber y de las indisciplinas también.
Elvira, docente jubilada de autoridad indiscutida en la zona.
Calamuchita, hombre muy leído.
El Profesor Antognoli, director de teatro retirado.
Dominguez, que no se sabe muy bien si es que no terminó de irse del más acá o está volviendo del más allá.
Carlito (sin ese), se presenta singular, pero en realidad son tres hermanos en uno.
El Pity, joven escritor encargado de llevar al papel (lo mejor que se pueda) la oralidad de los integrantes del Centro de Estudios.
El Ruben, levantador de quiniela y tesorero de la Institución.
El Víbora y El Gitano, cuando les conviene son uno solo.
María, una bella e inquieta muchacha con ideas transformadoras.

Roberto Iriarte

Ilustraciones: © Luis Farías: Nació en 1976. Estudió dibujo con Luis Contrera y colabora con Roberto Iriarte en algunas publicaciones. También es profesor de historia.

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