EL EJEMPLO DE VICTORIO CASA

PERDIÓ UN BRAZO, SE SOBREPUSO Y CONTINÚO SU CARRERA DE FUTBOLISTA PROFESIONAL.

Victorio Francisco Casa fue un futbolista que jugaba de wing izquierdo, dueño de una notable habilidad intuitiva e imprevisible para sus rivales. Surgió de las divisiones juveniles de San Lorenzo de Almagro y debutó en primera en 1962 a los 18 años. Integraba la delantera junto a otros adolescentes tan creativos como él: Narciso Doval, Fernando Arean y el “Bambino” Veira. Todos ellos aportaban su fútbol nacido en el potrero, pleno de atrevimiento y alegría. Enseguida se los bautizó como “los cara sucias”.

En 1964, Casa ya jugaba en la Selección Nacional y la vida asomaba color de rosa… La primera fama, un buen contrato profesional, las muchachas más lindas, la noche con amigos prolongando la carcajada que parecía eterna…

Y, de pronto, la tragedia.

El domingo 11 de abril de 1965 amaneció lloviendo torrencialmente en Buenos Aires. Al mediodía las autoridades de AFA informaron que la fecha de fútbol se suspendía. El plantel de San Lorenzo estaba concentrado en el Hotel Argentino y al saberse la noticia quedaron todos en libertad de acción.

Entonces Victorio Casa se subió a su automóvil Valiant y fue a encontrarse con su amigo “Cacho” Delgado. Después pasaron a buscar a sus respectivas parejas y almorzaron en un carrito de la Costanera. Pasaron una tarde muy linda y al caer la noche el delantero de San Lorenzo y su novia salieron a pasear en el Valiant. Después lo detuvieron en un lugar que les pareció discreto, oscuro y silencioso. Pero no repararon que estaban frente a la Escuela de Mecánica de la Armada (la siniestra ESMA). Era una zona de estacionamiento prohibido por ser zona militar.

Victorio y su pareja estaban escuchando música romántica y no oyeron una voz que les gritaba con severidad militar: “¡Alto! ¿Quién vive?”

Era la voz de un centinela de la ESMA que integraba una patrulla que se desplazaba en un jeep. Al no escuchar respuesta, el centinela ametralló el auto. Las balas traspasaron los vidrios del parabrisas e impactaron en el brazo derecho de Victorio.

Los marinos abandonaron el lugar sin socorrer a las víctimas y la novia de Victorio salió del auto horrorizada clamando por auxilio. Solo se detuvo un taxista que reconoció al futbolista y lo traslado a la Guardia del Hospital Pirovano. Ya era cerca de la medianoche.

A Fernando le amputaron su brazo derecho.

Las autoridades de la ESMA emitieron un comunicado justificando lo sucedido. Las investigaciones oficiales nunca encontraron culpables.

Motivado por su deseo de seguir jugando al futbol, Victorio se sobrepuso a todo dando un ejemplo formidable de voluntad, fuerza anímica y coraje.

El club logró que le hicieran una prótesis en Estados Unidos con la cual podía jugar manteniendo el equilibrio. Y 45 días después del terrible suceso, Victorio volvió a jugar en el primer equipo de San Lorenzo. Fue el 25 de mayo de 1965. La multitud lo ovaciono y esa semana fue tapa de la revista El Grafico.

Fernando continúo su carrera a veces jugando con la prótesis y a veces sin ella, atando la manga de la camiseta al muñón.

Después de San Lorenzo jugó en el fútbol de Estados Unidos y cuando regresó jugó en Platense y en Quilmes de Mar del Plata (su ciudad natal).

Victorio Casa fue un ejemplo de tenacidad, empeño y constancia de una persona con discapacidad física.

El mundo del fútbol lo reconoció, lo valoró y lo integra sin discriminación.

Carlos Alberto Bonet

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