8 | IDENTIKIT 2

A la final Carlito se fue con María para organizar el anhelado “Sindicato de Changarines y Oficios Varios”, el Profesor Antognoli dormitaba una vez más, ahora con algún que otro ronquido, Don Quintillo desde la ventana de la biblioteca discutía con un vecino:

—¿Qué hacés con esa jaula? —preguntó Don Quintillo.

—Es para atrapar el jilguerito que anda en ese árbol —respondió el otro.

 —Tomátela haceme el favor si no querés que te saque a patadas en el culo, el árbol es nuestro, y el jilguerito también, hace rato que el pajarito tiene como vivienda al árbol y todos los días charlamos, o sea, somos amigos, compará la vida que se tira en el árbol yendo y viniendo a cualquier lado cuando se le canta y lo que ofreces vos pedazo de pelotudo con esa jaulita pedorra.

Calamuchita y el Doctor Isea, desde hacía un buen rato, estaban atascados en el asunto de Identidad e Identidad Nacional, uno de los puntos que el Muchacho de Buenos Aires planteaba en sus textos.

—¿Alguna novedad? —preguntó el Pity, recién llegado.

—Ninguna —respondió el Ruben —que terminaba de ordenar los números que le jugaron para la Quiniela Nocturna.

El Víbora estuvo a punto de decirle al Pity lo de María y su sindicato, pero se contuvo.

—Mire amigo Calamuchita —dijo el Doctor Isea—. Antes que nada, me parece a mí, no sé a usted, considero que al Muchacho de Buenos Aires habría que explicarle que nuestra insistencia en los asuntos de la identidad se debe más que nada y precisamente a la carencia de la misma en lo social y nuestro despelote en lo personal, afigúrese mi caso y el de Don Quintillo, que estamos de prestado, vaya al Víbora y el Gitano que no se sabe cuándo son uno y cuándo son dos, eso sin profundizar en el Gitano, que no es gitano sino que le dicen así por parecidos de práctica, lo de Carlito ya es peor, ahí son tres en uno, y por si fuera poco está Dominguez, que siempre se la rebusca para participar de todo esto, ya sea desde el más allá o desde el más acá ¿Qué quiere que le diga?

No lo podemos condenar al Pity a que traduzca todo esto, el muchacho se la rebusca en su oficio, pero me parece…

—Vayamos a los clásicos —interrumpió Calamuchita—. Lo mejor en estos casos es ir a los clásicos, ¿Recuerda al poeta González?

—Como si fuera hoy, una vez…

—Bueno —siguió Calamuchita—. El poeta definió muy bien nuestra carencia en esto de la identidad cuando dijo algo así como… ¿Profesor?

—¡Ehhh! —dijo sobresaltado el profesor Antognoli. —¿Qué pasa?

—Disculpe Profesor, estamos desculando la identidad en estos pueblos, ¿Se acuerda los dichos del poeta González a propósito del tema cuando decía que fuimos pueblo de frontera y …

—Ah, sí, resulta que …

—Espere, espere —dijo el Doctor Isea.

—¡Pity! ¿Podría tomar nota por favor? Es por un tema de identidad que hay que contestarle al Muchacho de Buenos Aires, anote, anote esto del poeta González.

—¿Usted lo conoció al poeta? —preguntó asombrado una vez más el Pity.

—Lo que vas a escribir, lo dijo el poeta ahí mismo donde estás vos ahora, una noche de fiesta que tuvimos.

—¡Dele Profesor dele! —alentó el Doctor Isea.

—Continúo —. Somos pueblo de doble frontera —así decía González —primero con el indio y luego entre unitarios y federales, o sea, no somos ni provincianos ni porteños.

—Por eso este pueblo es temeroso y desconfiado —completó Calamuchita—. Eso de estar siempre en el medio de los enfrentamientos … Encima los gringos que vinieron a cultivar este suelo también eran temerosos…

—Ya lo decía Daniel Moyano —acotó el Doctor Isea.

—¿Lo conoció a Moyano? —preguntó el Pity.

Y el Víbora y el Ruben le hicieron señas para que la corte con esas preguntas reiterativas e incómodas porque el Doctor Isea en cualquier momento lo iba a echar a la mierda.

—Por supuesto —contestó el Doctor Isea—. Una vez cruzamos juntos la cordillera en mula y no me interrumpa más por favor. Decía que Daniel Moyano en una novela hace opinar a un gaucho sobre los gringos…

—¿Y qué opinó el gaucho? —preguntó el Pity al Doctor Isea, que se mantuvo en silencio mirando el techo durante unos segundos para luego y haciendo gala de su memoria…

—El gaucho de Moyano habló así:

«Lo pior que tienen los gringos es que andan siempre como encelaos, desconfiando del criollo, y son más asustadizos que los chajases. Se aquerenciaron con la tierra, pero como propietarios, no con el paisaje. Más allá del corral, el ojo del gringo no ve nada. Por eso, lo mesmo que nosotros, ellos tampoco tienen patria. La patria de ellos son los patacones, como la nuestra son los pingos».

Todos aplaudieron

—¿O sea que estaríamos en condiciones de afirmar que somos un pueblo de cagones? —intervino el Víbora.

—Y puede ser peor aún si tomamos el pensar del amigo Don Laureano Riera —prosiguió el Doctor Isea—. El bravo anarco sindicalista que entre otras cosas fue Secretario General del Gremio de Panaderos y que…

El Pity estuvo a punto de preguntarle al Doctor Isea si él había sido amigo de Don Laureano, pero el Víbora y el Ruben agitaron sus brazos en señal de: ¡Basta Pity por favor! Y el Pity entendió.

—Don Laureano se refirió una vez a la burguesía de esta región, diciendo:

—Pequeña fenicia, burguesía advenediza y clase media mercachifle, les da lo mismo democracia que dictadura, los pueden montar tranquilamente que no van a corcovear.

—¡A la mierda que estamos jodidos! —dijo el Víbora.

—No Víbora no —intervino Calamuchita—. Lo dicho hasta acá describe perfectamente lo que fuimos y quizás seguimos siendo, pero precisamente esta sociedad, tan temerosa, también fue la que parió tantos hijos corajudos, ejemplos sobran. Pero la descripción que se hizo está bien y hay que asumirla, si usted pretende transformar algo primero tiene que conocer muy bien qué cosa quiere transformar.

—¡No, yo decía nomás! —aclaró el Vibora.

—¡No somos nada! —remató diciendo el Ruben—. No sabemos si se refería al análisis sobre la Identidad o al resultado de la Quiniela Nocturna.

CONTINUARÁ...

INTEGRANTES DEL CENTRO DE ESTUDIOS LA DORMIDA

Don Quintillo, conductor político y social del arroyo para acá.
El Doctor Isea, doctor de todas las disciplinas habidas y por haber y de las indisciplinas también.
Elvira, docente jubilada de autoridad indiscutida en la zona.
Calamuchita, hombre muy leído.
El Profesor Antognoli, director de teatro retirado.
Dominguez, que no se sabe muy bien si es que no terminó de irse del más acá o está volviendo del más allá.
Carlito (sin ese), se presenta singular, pero en realidad son tres hermanos en uno.
El Pity, joven escritor encargado de llevar al papel (lo mejor que se pueda) la oralidad de los integrantes del Centro de Estudios.
El Ruben, levantador de quiniela y tesorero de la Institución.
El Víbora y El Gitano, cuando les conviene son uno solo.
María, una bella e inquieta muchacha con ideas transformadoras.

Roberto Iriarte

Ilustraciones: © Luis Farías: Nació en 1976. Estudió dibujo con Luis Contrera y colabora con Roberto Iriarte en algunas publicaciones. También es profesor de historia.

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