ELOGIO DE LOS CÓDIGOS DEL FÚTBOL

Los Códigos del Fútbol son reglas no escritas, empíricas, tácitas que tienden a fortalecer la unidad de los grupos de jugadores de un equipo, preservando en la mayor privacidad posible sus conflictos internos.

Los Códigos del Fútbol nacieron conjuntamente con el fútbol. Nacieron entonces en los potreros, aquellas canchitas que se extendían en todos los barrios y donde los pibes y los adolescentes jugábamos “a la pelota” sin ataduras tácticas y donde todo era libertad y alegría.

En aquellos potreros jugábamos ajenos a la autoridad de los adultos. Por eso no había árbitros, ni directores técnicos, ni padres presionando a sus hijos.

En aquel contexto fuimos aprendiendo los Códigos del Fútbol, casi sin darnos cuenta, observando el hacer y decir de los que eran un poco más grandes, especialmente de aquellos que más respetábamos… ¿Qué aprendíamos?… A no fallarle a los compañeros, a cumplir con la palabra empeñada, a proteger a los más débiles, a no agrandarnos cuando ganábamos y a no “llorar” cuando perdíamos y a jugar fuerte cuándo se hacía necesario, pero siempre yendo de frente.

Aquellos códigos eran preceptos morales a través de los cuales aprendíamos a valorar el compañerismo por sobre todo lo demás. Aquellos códigos comenzaron a acompañarnos para toda nuestra vida.

Hablamos de preceptos morales y entonces bien vale recordar lo que al respecto dijo y escribió Albert Camus: “… Tras muchos años en los que el mundo me ha brindado innumerables experiencias, lo que finalmente sé con mayor certeza en cuanto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”.

Quien fuera Premio Nobel de Literatura año 1957, se expresó de forma tan contundente porque él había sido jugador de fútbol. Siendo chico en los terrenos baldíos de los barrios pobres de Argelia donde nació y se crió. Después, en su juventud, jugando para el equipo de Racing de la Universidad de Argelia.

Ahora bien, preguntémonos ¿Qué fue lo que aprendió a través del fútbol aquel gran escritor, filósofo, ensayista, dramaturgo y periodista?… Aprendió la maravillosa experiencia de la solidaridad. Y la aprendió y vivenció porque en el fútbol siempre se juega para la totalidad, se juega para el equipo. Y entonces se aprende a priorizar el “nosotros”… Por eso uno de los conceptos más desvalorizantes que pueden emitirse sobre las aptitudes de un futbolista es reprocharle que “no juega para el equipo”, acusándolo de ser “un individualista”.

De aquí entonces la justeza del pensamiento de Camus, agradeciendo que todo lo que hubiera aprendido en su vida sobre solidaridad, sobre vivencia de lo colectivo, sobre la plenitud de accionar con los otros y en beneficio de todos, lo había hecho a través del fútbol.

Reivindiquemos entonces a los Códigos del Fútbol, que nacieron en los potreros, se desarrollaron en la “cancha grande” y se afianzaron en la cotidianeidad de los vestuarios tanto del fútbol amateur como profesional y se transmiten de generación en generación.

Carlos Alberto Bonet

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