CENTENARIO DE PAULO FREIRE, PRESENTE!

“La escuela que es aventura, que marcha, que no le tiene miedo al riesgo y que por eso mismo se niega a la inmovilidad. La escuela en la que se piensa, en la que se actúa, en la que se crea, en la que se habla, en la que se ama, se adivina la escuela que apasionadamente le dice sí a la vida. Y no la escuela que enmudece y me enmudece”.

Paulo Freire, “Cartas a quien pretende enseñar”.

En esta recordación decimos que su pedagogía fue una construcción desde la praxis; ya que pensaba mientras andaba, y mientras andaba junto a los desposeídos de todo, los desarrapados del mundo, como los definía, creaba la pedagogía de hombres y mujeres oprimidas. No delante ni detrás, sino junto al hacer de personas luchadoras, los condenados de la tierra, favelados, indígenas, afrodescendientes, blancos pobres.

Buscó desde el inicio mismo en su tarea de alfabetizador con los campesinos que la persona que se educa se convierta en un sujeto, en una persona, reflexionando sobre el que pasa a su alrededor e introdujo el concepto de “concienciación” como acción cultural por la libertad que pretende la toma de conciencia reflexiva para llegar a la libertad mediante la conciencia de clase y el análisis y transformación de la realidad. Una “concienciación” de la realidad para asumir una “acción cultural para la libertad”, asumiendo una concienciación crítica y no un sometimiento basado en la miseria y la explotación de las personas. Para todo ello, fue muy importante la creación de los círculos de lectura donde campesinos y obreros leían y dialogaban de manera libre y abierta.

De su gigantesca obra hacemos hincapié en el hecho de que nos hizo saber que la pedagogía es política y la política es pedagógica. La pedagogía como política de reflexión y acción y la política como pedagogía de transformación.

En mostrarnos el cambio posible a través de la educación liberadora, la educación problematizadora, la educación dialógica, que propuso este pedagogo brasileño y que sigue siendo hoy el sustento para romper con el colonialismo y el neocolonialismo, que trajo consigo el patriarcado al que enfrentan los movimientos feministas y LGTB en gran parte del mundo.

Y también diferenciamos de sus diferentes enseñanzas el hacernos saber del miedo de los dominados. Pero también del miedo de la élite dominante. Un miedo mucho más profundo porque es el miedo de perder sus privilegios, es el miedo que lo hace apelar a la represión y al lenguaje del terror.

Saludamos en este centenario de su nacimiento, diciendo como lo supo decir él mismo: “Cambiar es difícil, pero posible”.

La banquina

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